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Un Truco y 3 Preguntas para Mejorar Tu Diálogo Interno

Diálogo Interno Pernicioso

El diálogo interno es una manera que tenemos de hablar con nosotros mismos. Es algo que va más allá del monólogo o de ciertas afirmaciones puntuales. No es algo que uno usa de vez en cuando o en momentos concretos. Se trata de una voz omnipresente. Siempre nos acompaña.

El problema surge cuando somos víctimas de una comunicación interna con desprecio, miedos, temores infundados, rabia, ira y toda clase de sentimientos que pueden generarnos estados de pesimismo, estrés autogenerado y ansiedad descontrolada e innecesaria. Si estamos en un proceso de cambio y mejora personal todo pensamiento que nos inspire fracaso ha de ser sustituido por otro que nos inspire sobre cómo podemos mejorar.

Muchas personas desconocen que pueden elegir lo que se dicen a sí mismas y no piensan que son ellas quienes crean su diálogo interno. Es como si creyeran que las palabras surgen como de la nada y no hacen por mejorar la calidad de lo que se dicen así mismas. Incluso parece que se entrenan habituándose a pensar de la manera más negativa posible ante cualquier eventualidad que les pueda surgir.

No podemos impedir todas las amenazas a nuestro bienestar, pero sí podemos poner límites al acoso que procede de nuestra propia cabeza.

Un truco y 3 preguntas para mejorar tu diálogo interno pueden ser:

Cuando detectes que tu “pepito grillo” personal te está molestando haz como que le pones frente a ti, cara a cara y dile cierto tono de humor:

¡¡Te pillé!! Tú a mí no me engañas. Otra vez haciendo de las tuyas. Ahora que te tengo cara a cara responde:

¿Qué es lo que quieres decirme?

¿Cuál es la intención positiva que subyace en lo que me estás diciendo?

¿Qué es aquello que deseas que aprenda de todo lo que me estás diciendo?

El “pepito grillo” que te atormenta es un ser juguetón y travieso. Ese diálogo interno eres tú mismo que de manera muy sarcástica y burlona te estás diciendo qué y cómo has de pensar ante una situación concreta. Lo maravilloso y sorprendente es que en cuanto le plantas cara te va a responder con serenidad y amabilidad.

No te preocupes si al principio no logras establecer un diálogo productivo con tu “pepito grillo”. Tengamos presente que se trata de un primer contacto con lo más íntimos de nuestro ser. Poco a poco irás descubriendo lo que tu maestro interior desea que eleves a un nuevo nivel de consciencia. Puedes hacerte preguntas del tipo:

  • ¿Qué es aquello que no acepto de mí mismo?
  • ¿Hasta qué punto soy tolerante con mi realidad cotidiana?
  • ¿Sé aceptar las circunstancias que me rodean o tan solo me resigno en mi frustración?
  • ¿Me trato con afecto y cariño o soy un colaborador activo de mis desdichas?
  • ¿Qué pensamientos me ayudarían a mejorar mi relación conmigo mismo?
  • Etc.…

Es cuestión de práctica y más práctica.

¡¡Saludos y abrazos!!

 Aprovecha la oportunidad:

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