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Disfrutar de Tu Espacio Físico Personal

Es complicado estar en un espacio cerrado con mucha gente y sentir la misma calma que cuando estamos en lugar espacioso y con sobradas posibilidades para deambular. Seguro que alguna vez has sentido esa extraña sensación de tensión al estar en un ascensor abarrotado de personas. Llegas a tu planta, sales y sientes en alivio de que por fin puedes disfrutar de tu espacio físico personal.

 

El término proxemia se refiere al empleo y a la percepción que el ser humano hace de su espacio físico, de su intimidad personal; de cómo y con quién lo utiliza.

De manera esquematizada podemos hablar de cuatro tipos de espacio personal que es muy variable para cada persona y cultura:

  • Espacio íntimo: es de hasta 50 centímetros cuando se trata de personas íntimas o de confianza.
  • Espacio privado: entre 50 y 120 cms. y es para relaciones personales voluntarias
  • Espacio social: Entre 120 y 300 cms. Relaciones profesionales.
  • Espacio público: Nos dirigimos a una audiencia y solemos desear estar a unos pocos metros del público. Es un espacio muy variable y depende de cómo una persona esté acostumbrada a hablar en público. Suele ser superior a 300 cms.

Es muy aconsejable saber gestionar tu propio espacio físico personal y reconocer que nuestros semejantes también desean un respeto recíproco.

Algunos recursos para lograr que tu espacio físico personal sea respetado son:

  • Crea una barrea física entre tú y la otra persona: haz uso de diversos objetos para conseguir delimitar tu terreno. Puede ser un bolso o maletón, un vaso de agua, una carpeta, etc. Esto será más que suficiente siempre y cuando la otra persona muestra un mínimo de empatía
  • Ponte de lado. Así la otra persona interpretará que no estás a gusto con el cara a cara. Incluso puedes poner un pié un tanto apartado como marcando una línea imaginaria que la otra persona no debería traspasar. También puedes poner un “brazo en jarra” para que tu codo marque la distancia mínima de aproximación.
  • Evita la mirada fija. Que quede claro que ni deseas el exceso de confianza ni pretendes desafiar a nadie.
  • Haz gestos que provoquen la distracción. Se trata de impedir cualquier síntoma de sintonía. Consulta tu celular, busca un pañuelo para secarte el sudor de la frente, echa un vistazo a tu reloj, etc.
  • Sencillamente, dile a la otra persona que te gustaría establecer una mayor distancia entre tú y la otra persona. El cómo saber hacerlo es algo que lo vamos a ver en punto 2 del siguiente epígrafe.

Aquí dispones de un sencillo ejercicio práctico:

1.- Imagina que estás rodeado de una burbuja protectora.

2.- Invita a alguien de confianza a entrar en esa burbuja y comparte tu espacio físico personal. Al cabo de un tiempo despídete de esa persona agradeciendo su visita

3.- Ahora imagina que en tu burbuja entra alguien con quien hayas tenido un conflicto. Analiza tu estado emocional y compáralo con lo que sentiste con la visita de tu persona de confianza. Llega a conclusiones.

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